Felipe Toledo

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l curso de Tasación Industrial debe considerarse como un instructivo inicial sobre el tema, pero de ningún modo una herramienta para aplicar de inmediato al campo laboral, para formar un tasador industrial se requieren varios cursos más específicos.

A raíz del curso de Tasación Industrial del mes de julio en ASATCh, me he encontrado con una variedad de comentarios sobre las materias expuestas por parte de los asistentes. Estas “inquietudes” se refieren principalmente a la poca profundidad
de los temas expuestos y a la falta de solución específica a consultas realizadas, principalmente en los referentes a los equipos de producción.

Si nos ponemos en el contexto del curso y opinando también como un alumno más (lo realicé el año pasado), debemos
aterrizar en el verdadero alcance que representa esta actividad académica, imposible de abordar en dos días. En primer lugar, la tasación industrial, a diferencia de la inmobiliaria, difiere mucho en contenidos y variables, esto sumado a las metodologías donde prima por sobre todo el valor físico, implica un amplio conocimiento de conceptos estructurales, materialidades de obra gruesa y terminaciones, instalaciones y una gran cantidad de obras civiles; todas materias muy alejadas del rubro habitacional o comercial.

No existe profesional capaz de abordar todas las variedades de bienes que podemos encontrar en una industria, es imprescindible una buena asesoría tanto de los mismo operarios de las maquinas como una permanente lectura de catálogos y especificaciones técnicas de cada equipo.

Se debe tener clara la escala y el volumen, pues en la industria, dejando aparte los llamados “talleres artesanales” todo es en grande, por lo que cualquier decimal de UF por metro lineal, m2 o m3, se traduce en significativas cantidades de millones de pesos o dólares.

El otro gran tema que causó alguna polémica, es el de la valoración de maquinarias y equipos. Esta área, que finalmente es parte de un todo y que constituye junto a los inmuebles (terreno y construcciones) una unidad productiva, requiere de una tan amplia gama de conocimientos, que no existe profesional capaz de abordar todas las variedades de bienes que podemos encontrar, por lo que es imprescindible una buena asesoría tanto de los mismo operarios de las maquinas como una permanente lectura de catálogos y especificaciones técnicas de cada equipo.

Es un trabajo minucioso, multidisciplinario donde el principal aspecto para el tasador es la experiencia.

Por lo tanto a la hora de enfrentarnos con encargos de este tipo, se debe tener en cuenta que se trata de un trabajo altamente
minucioso, multidisciplinario, de mucho conocimiento integral como específico; y en mi opinión, el principal aspecto es sin duda la experiencia, pues en cada tasación que se realiza se aprende sobre nuevos procesos y tecnologías en constante renovación.

Cada rubro de industria tiene su propio lenguaje, proveedores, personal especializado, sistemas de montaje y mercado. Como tasadores, entonces, debemos aprender a identificar constantes y variables de cada línea productiva, a modo de ir con el tiempo sumando una mayor precisión y eficacia de nuestro trabajo, pero siempre con la asesoría del experto en la materia.

En conclusión, retomando el tema del curso, este debe considerarse como un instructivo inicial, o tal vez una introducción sobre el tema, pero de ningún modo una herramienta para aplicar de inmediato al campo laboral, pues para formar un tasador industrial se requieren varios cursos mucho más específicos o tal vez, más adelante, impartir por parte de Asatch en conjunto con universidades con postgrados sobre la materia.

ASATCH A.G.

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