La historia del valioso terreno en el centro de Santiago que lleva más de 10 años en juicios.

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En calle Balmaceda, entre Morandé y Teatinos,  pleno centro de Santiago, hay una zona vetusta y tapiada, en un barrio lleno de nuevas edificaciones y de gran demanda inmobiliaria. 

Dos personas que fueron alguna vez íntimos amigos: Renato Traverso Marsili, socio de Vinagres Traverso, y Manuel Cuesta Wasser, ex dueño de Comercial San Agustín y empresario inmobiliario, llevan más de una década en disputa judicial.

El conflicto está lejos de terminar. Aunque en julio de este año el 1.er Juzgado Civil de San Bernardo determinó que Traverso debía $3 mil millones por los compromisos incumplidos desde 2005 a Cuesta Wasser, ambas partes apelaron y están dispuestas a llegar hasta la Corte Suprema, señalan los equipos jurídicos de cada lado.

Y a esta causa en sede civil se suman dos querellas presentadas este año por Renato Traverso contra su ex amigo. Una de ellas es por amenazas y la otra usurpación, dado que el terreno de Santiago Centro no ha podido ser ocupado por las empresas de Traverso, que -según sus abogados- son sus legítimas dueñas.

¿Cómo se llegó a esto?

Cuesta Wasser relata que él era dueño de los distintos terrenos que conforman parte de esa gran manzana y pensaba hacer allí el Mall Puerto Mapocho a fines de los ’90, con restaurantes, cines y más de mil estacionamientos, a un costo de más de US$ 20 millones. Este proyecto se hacía en parte a través de su sociedad Inmobiliaria e Inversiones Santa Anita y la mitad mediante un crédito con el Banco Santander.

Este empresario reseña que en parte a raíz de la crisis en Argentina, en 2002 el Banco Santander le quitó el financiamiento y se vio con falta de liquidez. “Para pagar parte de los créditos, empecé a vender mis propiedades: condominios en Rancagua, locales comerciales y estacionamientos en Santiago”, resume. Debido a la desaceleración económica, la venta de estos bienes raíces no fue rápida y se fue atrasando en los pagos, de manera que, ante ello, el banco “pidió el pago inmediato de los créditos que tenían vencimiento para 10 años más”. En medio de eso, cuenta que “en 2005 se me acercó mi gran amigo de toda la vida Renato Traverso Marsili, quien me ofreció su colaboración para solucionar mi problema financiero”, detalla en una demanda presentada en el 1.erJuzgado Civil de San Bernardo. La operación de salvataje de su amigo, según se señala en el texto, consistía en que la sociedad Inmobiliaria La Parva, de Traverso, le prestaría 40 mil UF a la sociedad Santa Anita, de Cuesta Wasser, garantizando este crédito con los terrenos donde se iba a emplazar Puerto Mapocho, volviendo luego la propiedad a Santa Anita, la que pagaría los créditos con los retornos del proyecto, dice Cuesta Wasser.

Pero, señala este empresario, la transacción no se hizo así. Acusa que Traverso vendió después los terrenos a sociedades relacionadas a él -Traverso S.A. y Plásticos PET-, a mediados de la década pasada, y desconoció el compromiso, por lo cual lo demandó civilmente.

Pero según abogados penalistas que asesoran a Traverso, este empresario solo intentó ayudar a un amigo en problemas y en ningún caso aprovecharse de su situación. Es más. Este equipo jurídico dice que Cuesta Wasser nunca pagó los préstamos y que por ello hubo devolución de los terrenos. Recalcan que el contrato establecía que Cuesta Wasser debía pagarle el crédito, cuestión que no hizo y aún no hace, para hacer efectiva la devolución del terreno. Otro abogado asesor de Renato Traverso, Alberto Ríos, precisa que no hay dolo y que “todos los contratos de compraventa fueron legalmente celebrados”

Fuente: Economía y Negocios, El Mercurio, noviembre 2017.

 

Asatch

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