Metodologías y objetivos para determinar el valor de una empresa.

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Una empresa es una entidad conformada por mucho más que una suma de bienes inmuebles o muebles, pues involucra a personas, procesos, trayectoria y toda una organización, no necesariamente dimensionable en términos físicos a diferencia de lo que ocurre con la tasación de edificios o terrenos. 

Conocer el valor objetivo de una empresa se hace, si cabe más necesario, tanto en épocas de incertidumbre económica como en los periodos de bonanza, los motivos por lo que se solicitan los servicios de tasación son diversos, siendo los más recurrentes:

A) Asesoramiento cualificado que facilite la toma de decisiones en operaciones de compra-venta ya sea de forma global o a la hora de vender y comprar participaciones entre socios.

B) Disponer de información contrastada para la realización de ampliaciones de capital mediante la entrada de nuevos socios e inversores.

C) Analizar el potencial de una empresa ante próximas salidas a bolsa o posibles procesos de expansión.

D) Agilizar procesos en la declaración de herencias y testamentos.

E) Facilitar datos objetivos para la disolución de sociedades conyugales.

F) Presentar la información reclamada normalmente en operaciones de pago de deuda, procesos de reestructuración de deuda y obtención de líneas de financiación.

G) Realizar concursos de acreedores.

H) Aportar datos reales para valoraciones con finalidad fiscal.

I) Obtener remuneraciones acordes al valor establecido para la empresa o compañía.

Corresponde a un proceso donde es necesario establecer una metodología de valoración que permita el análisis e interpretación de la real situación financiera de la empresa, su estructura interna, el sector en el que opera, así como el impacto que puede tener una futura política empresarial en la creación de valor de la compañía en diferentes escenarios.

Alternativas metodológicas.

Al igual que la mayoría de las tasaciones, para establecer el cálculo del valor comercial de la forma más certera, siempre es recomendable la aplicación de más de una metodología, a modo de comprobar y completar las falencias que puede presentar el uso de una.

Sumado a lo anterior, al existir varias alternativas metodológicas, se debe tener claro cuál es la finalidad de la valoración, y bajo este objetivo establecer los lineamientos.

Método de descuento de flujos de caja

Utilizado para concretar cuál es la potencialidad o recorrido de empresa en la posible generación de valor a lo largo del tiempo, lo que facilita la toma de decisiones a accionistas y posibles inversores. Se parte inicialmente de un escenario de valoración empresarial en continuación, estimando las posibles expectativas de generación de flujos de caja mediante la realización de las actividades que le son propias a la empresa a través de la explotación de sus activos. Además, este método permite determinar las posibles necesidades de financiación de una empresa en el futuro o posibles excesos de liquidez.

Método de valoración patrimonial de los activos y pasivos de la empresa. 

En este método, la contabilidad (método estático), se convierte en el principal referente para establecer el valor real de una empresa y el precio de ésta en el Mercado, para por ejemplo, un hipotético caso de venta a un tercero. Hay que considerar que se trata de una valoración estática que atiende al valor patrimonial, y que tiene muy en cuenta el ratio precio/valor contable, como estimación de la hipotética diferencia entre los apuntes contables históricos y el mercado actual, con especial relevancia e importancia de los bienes inmuebles. Los métodos patrimoniales de valoración son aplicados minoritariamente, sin embargo hay casos en los que su aplicación es necesaria, básica y fundamental para calcular el neto patrimonial y el valor de liquidación. El cálculo del valor liquidativo siempre se realiza comparándolo con el valor de rendimiento de la compañía. Cuando el valor liquidativo supera al valor de rendimiento ha de cuestionarse la viabilidad de la empresa.

Método de mercado (comparación) y uso de ratios comparables.

Por último, y no por ello menos importante, hay que nombrar otro método de valoración: el método de comparación, con el que se analizan datos, operaciones, información relevante y ejemplos de casos similares en el sector para establecer una realidad operativa y financiera de la empresa a valorar. Como puede comprobarse, cada una de las partes implicadas en la empresa tendrá una percepción diferente del valor dependiendo de la situación en la que se encuentre. Por este motivo, es necesario dirigir el proceso de valoración con profesionalidad y confidencialidad, para dotar de una información objetiva que facilite la toma de decisiones entre las partes en aquellos negocios jurídicos en los que sea necesario aportar datos contrastados sobre el valor de la empresa.

Fuentes de referencia:

Hidalgo, M, F. (2012) ¿Cómo se valora una empresa?

Tinsa Consultores, España, 2015.

Asatch

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